martes, 12 de junio de 2012

CARLOS A. OLIVARES CAMINO

CARLOS A. OLIVARES CAMINO.
ILUSTRE FILÁNTROPO.
INGENIERO DE MINAS.
PARLAMENTARIO POR
LA PROVINCIA DE PACASMAYO
(antes integrada con Chepén).

CHEPÉN HA HONRADO SU MEMORIA
 DANDOLE SU NOMBRE A UN CENTRO EDUCATIVO,
EL Nº 247, HOY 80382
Carlos Alberto Olivares Camino nació el 6 de Junio de 1884, hijo de Don Salvador Olivares y Doña Isabel Camino y Ramirez, ambos de la rancia sociedad española de la época, pertenecientes a las familias peninsulares establecidas en el valle del río La Leche a fines del siglo XVIII (1700).

Los primeros años de su vida se desarrollaron en un ambiente netamente familiar, realizando estudios primarios en su ciudad natal para posteriormente en la adolescencia ser llevado a Lima y dejado bajo el cuidado del recordado maestro Don Pedro Labarthe con quien concluyó sus estudios secundarios como el primer alumno distinguiéndose por su amor a las ciencias, especialmente a la Física y las Matemáticas; en1908 Carlos Olivares Camino optó el título de Ingeniero en Minas.

Su profesionalización significó estrechar su vida íntimamente con el valle Jequetepeque, especialmente con Chepén, donde fijó su residencia para desempeñar el cargo de Administrador de la ex-Hacienda Talambo, la primera hacienda agrícola de nuestro valle y de la hoy provincia de Chepén; sus acciones fueron abiertamente en favor del hombre común y corriente de esta parte del valle lo que le valió el reconocimiento y aprecio de la comunidad para la que buscó nuevos y buenos niveles de vida. Don Carlos A. Olivares Camino tuvo a flor de labio la frase oportuna, la broma fina, elegante y con sus palabras buscó educar porque como buen descendiente de castellanos fue un enamorado de la cultura y el buen hablar.
Ejerció la caridad no como sinónimo de favor lástima o ayuda sino más bien como algo edificante. Fue un apóstol de la dignidad que soñó ver al Perú poblado de hombres buenos, humildes y altivos; entre sus múltiples anécdotas podemos citar la siguiente: En cierta ocasión al tener que dar limosna, intencionalmente dejó caer lo que tenía entre manos para pedir al limosnero que lo recogiera y cuando así lo hizo, al dar el dinero le dijo "Esto que te doy, no es una limosna; te lo has ganado al recoger el taco, siempre que quieras dinero, procura ganarlo, es más honroso y te sentirás más hombre". Así fue Don Carlos A. Olivares Camino, sus acciones aún las más pequeñas e insignificantes encerraron siempre una lección y un ejemplo.

Cuando incursionó en la política tuvo el respaldo total de la comunidad y fue una cadena de sucesivos éxitos y logros en favor de la provincia de Pacasmayo a la que llegó a representarla en el Parlamento Nacional desde donde trabajó por Pacasmayo y sus distritos sin disfrutar de sus dietas que fueron donadas para comprar locales escolares para cada distrito a excepción de Pacanga que en aquella época era caserío de Guadalupe.

La comunidad del valle Jequetepeque ha honrado la memoria de este ilustre filántropo dándole su nombre a centros educativos, coliseos deportivos, calles, avenidas. En Chepén su nombre perdura y se mantiene en el recuerdo del pueblo y de la inmensa legión de olivarinos; el Centro Educativo Nº 247, recibió oficialmente el nombre de “Carlos Alberto Olivares Camino” y se implantó su Fiesta Institucional el 6 de Junio de 1958. (
Fuente: Martínez, Félix. "Chepen Provincia". Publicado en: Becerra, Nicanor. "Biografías: Hijos Ilustres de Chepén", 2009)

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